Se oscureció en pleno día.
- Pavel Friedmann
- 1 jul 2020
- 2 Min. de lectura
Hoy celebramos un año desde nuestra producción de importantes eventos para el Eclipse Solar 2019. Fue el 2 de julio 2019 y los eventos en las cercanías de Vallenar, norte de Chile.
En lo personal, más allá del honor de liderar equipos de producción con excelentes resultados (repetiremos en 2020), el eclipse mismo fue una experiencia sobrecogedora. El ingreso sutil de la luna frente al sol ha sido similar a lo que nos ha pasado como país y planeta; lento pero seguro la luz se fue apagando y el frio nos envolvió con rudeza hasta congelarnos.
Como una metáfora de lo que nos ha tocado vivir, en medio de la oscuridad, ya sin los lentes especiales que llevábamos, abrumados por las emociones se hizo visible un anillo, pequeños pero claros destellos de esperanza rodearon el circulo negro, como para mostrar el camino siempre disponible. Un claro indicio que aún en la oscuridad la esperanza persiste.
No sabíamos en aquel momento que pocos meses después, la oscuridad impactaría tan fuerte nuestro trabajo en la industria de los eventos: primero la violencia, luego el COVID nos afectaron dramáticamente.

Y ahí apareció la luz del anillo para mostrarnos que lo que siempre hicimos podía seguir haciéndose en un nuevo escenario. Era y es necesario y posible llevar una luz de esperanza a quienes en distintos lugares han estado sufriendo… ¿Quién no?
Algunas empresas fueron pioneras en creer que el paso de lo presencial a lo virtual era posible y nosotros ayudaríamos a hacerlo realidad…
Es lo que hemos estado haciendo en estos oscuros meses… gracias al anillo de luz. Eventos para vivir y acompañarnos, darnos calor durante esta pequeña noche.
La noche o la oscuridad, el apagón momentáneo, al menos en términos relativos, es breve, nos atonta como confunde a los animales, nos mueve el piso. Esta corta
noche nos hace mirarnos hacia adentro, revalorar lo que nos importa de verdad…
Luego empieza a aparecer el sol y de a poco vuelve el calor. Tendremos por siempre el recuerdo de un momento único, irrepetible.
El sol y la luna continuarán sus rutas celestes … y pronto será de día nuevamente… un nuevo día… para volver a abrazarnos.
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